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Historia de la Torre de Tajo [Barbate]

La Torre del Tajo [Barbate]

La Torre del Tajo, también conocida como la Torre de la Tembladera, construida entre 1585 y 1588, en mampostería. Fue reformada en el siglo XVIII y restaurada en 1992 por la Junta de Andalucía y está catalogada como bien de interés cultural.

Felipe II ordenó crear una red de defensa en el litoral compuesta por diversas torres vigías situadas en lugares estratégicos. Las torres tenían un carácter preventivo cuya función era avisar de la llegada de piratas berberiscos mediante señales de humo o fuego.

 

Historia de la Torre del Tajo [Barbate]

Esta torre se construyó para defender el cabo de Tembladera (acantilado del Tajo) y unir las torres de Trafalgar y Barbate, teniendo capacidad para tres soldados. Sin embargo, la visibilidad de las señales entre ellas no era la adecuada por lo que en el siglo XVIII se mandó construir la Torre de Meca. Esta situación supuso que la azotea del castillete, donde desemboca la escalera, se habilitara como mirador, siendo el único caso en la provincia.

Con unos catorce metros de altura, es considerada la segunda torre más alta de la provincia. Posee una única sala abovedada de siete metros de altura y seis metros de diámetro. En el terrado se encuentra la garita que tiene forma de herradura y a la que se accede por una escalera de caracol. Debido a su carácter defensivo, la puerta de entrada está situada a 4 metros de altura.

El Estrecho de Gibraltar y la Piratería

La piratería berberisca se desarrolló durante los siglos XVI y XVIII, siendo consecuencia del enfrentamiento entre los imperios español y turco. Este enfrentamiento conllevó el asentamiento en el norte de África de personas provenientes de Europa, inmigrantes o expulsadas de sus países. Un gran número de ellas se dedicó a la piratería.

Debido a su situación geográfica y a que la temporada de almadraba, cuando más gente había en la costa, coincidía con la mejor época del año para navegar, el Estrecho de Gibraltar se vio muy afectado por los asaltos piratas. Estos se producían sobre barcos o poblaciones ribereñas con el fin de capturar personas para pedir un rescate por ellas o para venderlas como esclavas en África.

El sistema de torres de vigilancia

El sistema de torres de vigilancia costera se estableció en el siglo XVI, cuando se construyeron diversas edificaciones militares a lo largo de las costas andaluza, de Alicante y de Murcia. Fue ideado por Carlos I, aunque se construyeron, en su mayoría, durante el reinado de Felipe II.

Estas torres, en su mayoría, son edificaciones troncocónicas construidas sobre un plinto. El tamaño, altura y diámetro dependía de las características geográficas y de la vulnerabilidad de la zona. La puerta de acceso se encuentra en la fachada opuesta al mar y en alto, accediéndose mediante una escala o un patín con pasarela retráctil. El interior se podía dividir en una o dos plantas distribuidas, en general, de la siguiente forma: en la primera planta se encontraba el aljibe, una pequeña cocina y una despensa; la segunda estaba destinada a almacenar la artillería y a la estancia de los torreros. Por último, desde el terrado o azotea se realizaban los avisos al resto de torres y a las poblaciones cercanas.

La figura, la distribución y los elementos defensivos varían dependiendo de quién financiara la construcción, el rey, los señores o las ciudades. De esta forma pueden presentar un estilo regio, señorial, concejil o particular. En la provincia de Cádiz se pueden diferenciar dos diseños principales: regio o señorial. De estilo señorial son las torres de planta cuadrada con más de un piso, como la de Trafalgar, Roche o Sancti Petri. En cambio, las mandadas construir por la Corona presentan un diseño regio, estandarizado, siendo ejemplos la Torre del Tajo y la Torre de Cabo de Gracia.

La función principal de las torres es de vigilancia, son torres almenaras desde las que se avisaba de la presencia de piratas mediante señales de humo durante el día y hogueras durante la noche. Además, podían actuar como torres de defensa, pero de manera disuasoria. En algunos casos, servían para avisar de la presencia de bancos de pesca durante la primavera, estas son las torres de almadraba, el resto del año cumplían la función de vigilancia. Por último, también podían ser utilizadas como refugio.

En la costa de Cádiz, hay registro de 37 torres de vigilancia del litoral, de las que 11 están desaparecidas. El resto se pueden encontrar en distintos estados de conservación. La función principal es la de vigilancia, aunque algunas podían cumplir el papel de torres de almadraba. Sin embargo, se desconoce que cumplieran la función de refugio mencionada anteriormente.

Restauración de la Torre del Tajo [Barbate]

La Torre del Tajo se restauró entre 1992 y 1993. Las obras fueron dirigidas por el arquitecto Julio Malo de Molina y supervisadas por un especialista en arquitectura defensiva, Luis de Mora-Figueroa.  Se realizó respetando los materiales y las técnicas tradicionales, como el mortero de cal, la solería de piedra de tarifa (caliza consolidada muy compacta) o la impermeabilización del terrado mediante el sistema tradicional de arcilla compactada. Tampoco se colocaron en los muros marcas o señales que permitan reconocer las partes antiguas y diferenciarlas de las restauradas.

La torre se encontraba en buen estado de conservación. Se había perdido la carpintería, el forjado intermedio, la ladronera y parte del revestimiento interior y exterior. También se había desarrollado la vegetación, destacando el lentisco en el terrado. Además, el muro de la parte superior de la torre estaba roto dejando al aire la caja de la escalera.

Las actuaciones llevadas a cabo fueron la retirada del revestimiento suelto, la reposición de carpintería en acero inoxidable, de solería y enlucidos y la reconstrucción de las roturas de muro. También se reconstruyó el patín simbólicamente y se retiró la pasarela. Además, se colocó una placa en el suelo de la estancia principal con la fecha de la restauración y en su reverso, no visibles, se grabaron los nombres de los autores del proyecto.

Esta restauración se realizó junto a la de otras cuatro torres de la provincia como son la de Cabo de Roche, la de Meca, la de Cabo de Gracia y la Torre Carbonera, con el fin de rehabilitar y proteger el patrimonio histórico y destinarlas a un uso cultural y museístico.

Historias

En el siglo XIX, la Torre del Tajo era habitada esporádicamente por carabineros. Uno de ellos murió al caerse desde la torre intentando bajar de ella por lo que los compañeros construyeron una choza de madera y paja a los pies de la torre. (indicios del mal estado de conservación de la torre y de que a principios del siglo XIX el patín estaba derruido y la pasarela caída. 

Estado actual

Gracias a la restauración realizada en 1993 el estado actual de la torre es muy bueno, siendo uno de los principales atractivos del Parque Natural de la Breña y Marismas de Barbate. El acceso se realiza por un sendero señalizado que lleva su nombre.

Mirador

Desde la Torre del Tajo se puede divisar Barbate y su ensenada, que termina en el cabo de Gracia, Zahara de los atunes, la Sierra del Retín, de la Plata y San Bartolomé y la Punta Camarinal. Cuando las condiciones lo permiten puede llegar a apreciarse Tarifa y la costa de África.

 

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