La Torre del Tajo

La Torre del Tajo, también conocida como la Torre de la Tembladera, construida entre 1585 y 1588, en mampostería. Fue reformada en el siglo XVIII y restaurada en 1992 por la Junta de Andalucía y está catalogada como bien de interés cultural.

Felipe II ordenó crear una red de defensa en el litoral compuesta por diversas torres vigías situadas en lugares estratégicos. Las torres tenían un carácter preventivo cuya función era avisar de la llegada de piratas berberiscos mediante señales de humo o fuego.

Esta torre se construyó para defender el cabo de Tembladera (acantilado del Tajo) y unir las torres de Trafalgar y Barbate, teniendo capacidad para tres soldados. Sin embargo, la visibilidad de las señales entre ellas no era la adecuada por lo que en el siglo XVIII se mandó construir la Torre de Meca. Esta situación supuso que la azotea del castillete, donde desemboca la escalera, se habilitara como mirador, siendo el único caso en la provincia.

Con unos catorce metros de altura, es considerada la segunda torre más alta de la provincia. Posee una única sala abovedada de siete metros de altura y seis metros de diámetro. En el terrado se encuentra la garita que tiene forma de herradura y a la que se accede por una escalera de caracol. Debido a su carácter defensivo, la puerta de entrada está situada a 4 metros de altura.

El Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate

Desde el entorno de Barbate a Caños de Meca y tierra adentro hasta Vejer de la Frontera se extiende uno de los parques naturales menos extensos de Andalucía con unas 5.000 hectáreas, el Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate. En él se distinguen hasta cinco ecosistemas diferentes: marino, acantilado, pinar, marismas y sistemas dunares. Destaca el impresionante Tajo de Barbate que, con más de 100 metros de altura, constituye el acantilado más notorio del Atlántico andaluz. 

Esta biodiversidad se multiplica en las marismas y lagunas, que cobijan gran número de aves, al ser zona de nidificación y paso de migraciones. Un paseo por su interior nos permitirá fotografiar al ánade real, focha común, pato cuchara, e incluso algún zampullín chico, garza real o imperial. Entre el carrizo se observan avetorillos, ruiseñores bastardos y carriceros comunes. 

Otro paisaje característico es el pinar de La Breña. Su intensa repoblación para frenar las dunas móviles lo han convertido en el mayor pinar de Cádiz, del que se aprovechan piñas y piñones. En este lugar, el aroma a pino se mezcla con el de romero y lavanda que, junto con palmito, espino negro e, incluso retama o lentisco, forman el matorral mediterráneo existente. El pinar se extiende hasta bordear el acantilado, donde el pino carrasco convive con bosquetes de sabinas y abundantes enebros. Lo mejor es recorrerlo a caballo, destacando el sendero Torre del Tajo que culmina en una hermosa panorámica. Ésta es una de las torres vigías que en los siglos XV y XVI alertaban sobre naves piratas y que, posteriormente, presenciaron la Batalla de Trafalgar. 

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